Sostenibilidad a escala urbana, las ciudades del futuro.

ciudades del futuro

La sostenibilidad debería ser tratada cómo un aspecto clave en las ciudades del futuro. Muchos de los proyectos urbanísticos de la actualidad carecen de la sensibilidad necesaria para alcanzar un desarrollo sostenible, por lo que barrios enteros pueden acabar devaluados en un futuro próximo por no tener en cuenta aspectos clave cómo: la habitabilidad, autosuficiencia, integración y respeto en el medioambiente, nuevas tecnologías o el comercio local y de proximidad.

Las ciudades ocupan tan solo un 3 % de la superficie de nuestro planeta, pero representan el 70 % de las emisiones totales de CO2 por ello tienen un papel central en la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y la futura neutralidad de carbono.

Es necesario repensar el concepto de urbanismo y movilidad, adoptando las medidas a escala urbana que prioricen los modelos de proximidad y que combinen la variedad de usos (residencial, oficinas, restauración y hoteles, comercio...). Y además, en el diseño de estas «urbes del futuro» es esencial la participación ciudadana, aportando propuestas, participando en la toma de decisiones y la comprensión de sus hábitos.

Problemática de las ciudades, las grandes emisoras

De acuerdo con estudios en los que se han inventariado las 170 ciudades más grandes del mundo en medio centenar de países que incluyen 25 megaciudades —áreas metropolitanas que superan los 10 millones de habitantes—. Las ciudades producen el 52 % de las emisiones de GEI. Las grandes metrópolis, sobre todo chinas (a la cabeza Handan y Shanghái) pero también de Rusia (Moscú) y Japón (Tokio), son las principales generadoras de emisiones, donde el consumo de electricidad de hogares e industria y el transporte son las principales fuentes.

Ciudades que apuestan por el cambio

Nuestras ciudades ofrecen grandes oportunidades de mejora en términos de urbanismo y en aspectos como la distribución, la dispersión a los suburbios o los medios de transporte no contaminantes. Un ejemplo es el modelo de ciudad de proximidad implantado en París. En «la ciudad de los 15 minutos» todos los servicios básicos, de primera necesidad, quedan a una distancia máxima de 5 o 6 kilómetros a pie o en bicicleta.

Un concepto de urbe centrada y basada en «lo local» que han adoptado ya otras ciudades como Londres, según publicaba la revista Forbes. Se reestructura el modelo de urbanismo y movilidad, reduciéndose los coches junto con el espacio destinado a ellos. Esto conlleva una disminución considerable de los gases de efecto invernadero, así como de la contaminación acústica

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Ciudades con menos ruido y más espacios verdes que mitigan el efecto de «isla de calor». En nuestro país, Madrid Nuevo Norte es el proyecto urbanístico español de mayor envergadura —más de 230 hectáreas— es el primero en obtener el  pre-certificado BREEAM ES Urbanismo 2020, sello internacional de sostenibilidad. Convirtiéndose en una de las actuaciones más innovadoras de Europa en materia de sostenibilidad urbana y un referente internacional en desarrollo urbano sostenible.

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Renovación del parque inmobiliario: reducir consumo, incorporar renovales y centralizar servicios

La reorganización a escala urbana es un camino para reducir el tráfico y dar confort a los habitantes, pero, por otro lado, están los edificios. La mayoría sigue empleando combustibles fósiles para cubrir sus necesidades energéticas. Sustituir estas energías por fuentes renovables, al mismo tiempo que rehabilitamos y construimos inmuebles de consumo bajo o casi nulo, conforme a la nueva normativa europea, son mecanismos fundamentales para hacer nuestro parque edificado más sostenible, eficiente energéticamente  y resiliente.

La incorporación de fuentes renovables no siempre es posible en el propio edificio. Por ello se debe también considerar la construcción de redes de calor urbano (centrales energéticas de distrito) que proporcionen energía verde a los edificios. Estas son plantas centralizadas que cubren la demanda de calefacción, ACS y refrigeración de barrios enteros. Suelen aprovechar energías renovables disponibles en el propio entorno, minimizando el consumo de energía fósil. Estas redes de red de distrito de calor y frío permiten:

  • Reducción de los Gases de efecto invernadero.
  • Disminución de los costes energéticos y de mantenimiento.
  • Ahorro de espacio en azoteas, fachadas y salas técnicas al eliminar aparatos de aire acondicionado, chimeneas u otros equipos individuales de climatización.
  • Eliminación de vibraciones y ruidos.
  • Nulo impacto visual.
  • Seguridad y garantía de suministro.

Estas son algunas de las principales acciones a adoptar a escala urbana en nuestros barrios y ciudades. Los núcleos urbanos desempeñan un papel clave en la reducción de las emisiones. Todas las acciones aquí descritas serán indispensables si queremos alcanzar la neutralidad global de carbono para 2050, buscando una combinación de cambio social, de hábitos y desarrollo sostenible. Diseñadores, promotores y otros agentes planificadores, así como los ciudadanos con sus decisiones diarias, podemos reformular el diseño de nuestras urbes y «construir» ciudades más amables para todos/as, las ciudades del futuro.